En el Gran Premio de Singapur, Checo Pérez experimentó un día complicado tras un sábado problemático. A pesar de las dificultades, logró cruzar la línea de meta en la octava posición, lo que le permitió sumar algunos puntos en el campeonato de pilotos y mantener de manera sólida su segundo lugar en la clasificación.
Checo Pérez describió la carrera como sumamente complicada desde el principio hasta el final, ya que se requeriría asumir riesgos significativos para alcanzar a los demás competidores. Además, mencionó que hubo un retraso en la estrategia de paradas en boxes, lo que le costó algunas posiciones en la pista.
A pesar de haberse ubicado en los primeros diez debido a su resistencia en pista durante el período del coche de seguridad, provocada por el Williams de Logan Sargeant, Checo Pérez enfrentó dificultades para mantener su rendimiento frente a Esteban Ocon y Fernando Alonso, quienes lo superaron en la carrera.
Checo Pérez expresó su frustración al describir la carrera como un "desastre total" y señaló que la falta de suerte y la intervención frecuente del coche de seguridad beneficiarioon a la estrategia de neumáticos medios de otros equipos.
En cuanto a los dos incidentes con los comisarios posteriores a la carrera, ambos relacionados con el piloto Alex Albon de Williams, Pérez explicó que en el primero, durante el Virtual Safety Car (VSC), Albon mantuvo su posición frente a él y no ganó. ventaja. En el segundo incidente, que ocurrió en la parte final de la carrera, Checo Pérez afirmó que intentó adelantar a Albon en la curva 13, tenía la posición, pero Albon reaccionó tarde y se produjo un contacto entre ambos.