Calculadora de ahorro con interés compuesto y aportación mensual
El cálculo del interés compuesto proyecta cuánto valen, pasados unos años, un capital inicial y un ahorro mensual cuando los intereses generan a su vez intereses. Lo que más mueve el resultado es el plazo, más que el importe de cada aportación.
Cómo se calcula el capital final
El resultado suma dos bloques que crecen por separado. El primero es el capital inicial, que se multiplica por (1 + i) elevado al número de meses, donde i es el tipo mensual. El segundo es el conjunto de aportaciones, que se calcula con una serie geométrica: aportación × ((1 + i)^n − 1) / i.
Como la aportación se hace a fin de mes, la primera genera intereses durante casi todo el plazo y la última no genera ninguno: entra en el capital final, pero todavía no ha trabajado. Por eso el resultado es algo menor que si se aportara a principio de mes.
El total aportado es el capital inicial más la aportación por el número de meses. Los intereses son la diferencia entre el capital final y ese total. En los ejemplos de esta página se toma i como la rentabilidad anual dividida entre 12. Otras formas de convertir la tasa anual en mensual dan diferencias pequeñas, que crecen con el plazo.
Qué cambia el resultado y cuánto
Tomemos un ejemplo que puedes rehacer: 5 000 € iniciales, 100 € al mes, un 6 % anual (0,5 % mensual) y 10 años. El capital final sale en unos 25 485 €. Se han aportado 17 000 €, así que los intereses son unos 8 485 €.
Ahora se cambia una sola variable cada vez. Con 20 años en lugar de 10, el capital final sube a unos 62 755 € con 29 000 € aportados: el plazo se duplica y el resultado se multiplica por casi 2,5, porque los intereses se acumulan sobre una base cada vez mayor. Con un 4 % anual en lugar de un 6 %, a 10 años, el resultado baja a unos 22 180 €, unos 3 300 € menos. Con 150 € al mes en lugar de 100 €, a 10 años, llega a unos 33 679 €.
El orden de influencia en este caso es claro: primero el plazo, luego la aportación y la rentabilidad, y por último el capital inicial, que pesa menos cuanto mayor es la aportación.
El error de leer el resultado como seguro
El error más común es tratar el capital final como una cifra garantizada. Es una estimación: supone una rentabilidad constante todos los años, algo que casi ninguna inversión real ofrece. Dos ahorradores con la misma media anual pueden terminar con importes distintos si los años buenos y malos llegan en distinto orden.
Otro fallo es olvidar lo que el cálculo no descuenta. Comisiones, impuestos e inflación reducen lo que realmente podrás usar. Un ejemplo hipotético: si los precios subieran un 2 % anual durante 10 años, 25 485 € de dentro de una década comprarían lo que hoy compran unos 20 900 €. La diferencia no aparece en ninguna pantalla, pero se nota al pagar.
También se confunde capital final con ganancia. De los 25 485 € del ejemplo, 17 000 € son dinero que el ahorrador ya había puesto. Si el objetivo es una meta concreta, como un viaje a una carrera o material deportivo, conviene probar un escenario con rentabilidad baja y comprobar que la meta sigue alcanzándose.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que la aportación se haga a fin de mes?
Significa que cada ingreso se suma al final del mes y empieza a generar intereses desde el mes siguiente. La primera aportación trabaja casi todo el plazo y la última no genera ningún interés. Si en la práctica ingresas a principio de mes, tu resultado real será algo mayor que el calculado.
¿Es mejor aportar más cada mes o alargar el plazo?
Depende de lo que puedas cambiar, pero la aritmética es clara. Con 5 000 € iniciales, un 6 % anual y 10 años, pasar de 100 a 150 € al mes da unos 8 200 € más. Mantener 100 € al mes y alargar el plazo a 20 años da unos 37 270 € más.
¿Qué diferencia hay entre interés simple y compuesto?
En el interés simple solo el capital inicial genera intereses. En el compuesto, los intereses ya obtenidos se suman al capital y generan los siguientes. Con 10 000 € al 5 % anual durante 2 años, el simple da 1 000 € de intereses y el compuesto anual da 1 025 €. La brecha crece mucho con los años.
¿Qué rentabilidad anual debo poner en la calculadora?
No existe un valor correcto que puedas dar por seguro. Lo razonable es usar la rentabilidad que esperas después de comisiones y probar al menos tres escenarios: uno prudente, uno intermedio y uno optimista. Si tu objetivo solo se cumple con el optimista, conviene revisar el plazo o la aportación.
